Esta semana traspaso el capítulo de Valle Alto a principios de la semana que viene por falta de tiempo estos días.
Un beso
Valle alto
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Valle alto 2
erpo, cuando la ley de la gravedad actuó y atrajo el cuerpo contra el suelo y la cabeza se impulsó contra el somier. El suelo tembló al mismo ritmo que un estrepitoso golpe circuló por toda la casa-Ah- gritó- me cago en mis .... Maldita sea- colocó su mano sobre la zona dolorida, y de repente se puso colorado, olvidó el dolor de inmediato como también de coger las dichosas zapatillas, y se levantó casi de un salto, miró por todos los lados, dentro del armario, a través de la ventana… incluso barajó la opción de poner la habitación patas arriba para comprobar que no habían cámaras que grabaran el episodio, pero desistió la idea por estúpida.
Salió de la habitación, con las zapatillas puestas, efectuó una decena de pasos, se giró, abrió una puerta con delicadeza, y la cerró de nuevo, era la habitación de Sergio, saltó por encima de algunos objetos que se encontraba a su paso, calcetines, zapatillas, un par de libros… se estiró al otro lado de la cama y le entró modorra. Comenzó a entrecerrar los ojos a la vez que bizqueaba. El sueño podía con él.
-Sergio- le dio varios golpes con el brazo- que es tarde
No recibió ninguna respuesta, y repitió el mismo proceso
-¡No!- respondió Sergio la segunda vez- Cállate
-Sergio- en este caso solo pudo hablar, la mano ya la tenía adormecida- tienes que trabajar
-Cállate de una vez- gruñó- si no quieres volar escaleras abajo. Si quieres coger el maldito coche e ir tu a trabajar antes de ahora las llaves están en el recibidor- Alejandro ya no le escuchaba, estaba completamente dormido- y no digas que es tarde, porque el despertador está siempre puesto a las 7:30 para tener tiempo para ducharme, afeitarme y desayunar y tan solo son…- Abrió medio ojo y observó el despertador, o más bien el vacío que había en su lugar, cerró el ojo, el parpado le pesaba como una losa. Pasó un segundo, y luego otro, y otro más….
-Ahhhh!- un grito estridente salióde un cuerpo que se encontraba a varios decímetros de altura suspendido en el aire- ¡¡Que llego tarde!-Hasta ese momento había olvidado que él día anterior, de buena mañana, había estampado el despertador contra la pared. Cayó contra el colchón, Alejandro ni se enteró-Maldito, te dije que me despertaras - gruño saltó de la cama, y corrió despelotándose por el pasillo y se metió en el cuarto de baño.
Duró apenas diez minutos en afeitarse (con un par de cortes) y en ducharse, no sabía que hora era, solo que llegaba tarde, muy tarde. No encontraba ningún reloj, cuando las campanas de una iglesia algo cercana comenzaron a replicar, afinó el oído mientras contaba cada campanada con la mano. Terminaron y se miró los dedos, siete, solo habían siete dedos. Rezó porque no las hubiese escuchado todas, y cayó en la cuenta de que en la habitación de Alejandro había un reloj, tal vez el único, -está tarde compraré diez por lo menos,- se dijo. Subió serenamente las escaleras, marcando cada inspiración y cada expiración, relajándose a cada paso, pensando en pajaritos y cascadas o cualquiera de esas cosas que se usan para relajarse. Se introdujo a la habitación de Alejandro, dio pequeños pasos hacía la mesita de noche, cogió el reloj, marcaba un minuto después de las siete, suspiró dejó el reloj sobre la mesa, y salió de allí.
Alejandro seguía placidamente dormido, ingenuo de lo que le estaba sucediendo, mientras numerosos flashes destellaban en la habitación.
Un ligero sonido despertó a Alejandro, era el pitido del despertador que llegaba desde su habitación, se levantó, fue y lo apagó. Cuando se despejó un poco calló en la cuenta de dos cosas, la primera que su hermano no lo había apalizado después de haberlo despertado antes, porque al no encontrarlo en la cama, había supuesto que la broma había hecho que se levantara sobresaltado, sonrió, y la segunda que estaba percibiendo varios olores que no reconocía y no sabía de donde venían, lo dejó estar.
Cuando terminó de ducharse y vestirse para ir al instituto bajó a la cocina mientras se reía por lo bajo.
-Buenos días- dijo Sergio al verlo llegar
-Buenos días- respondió su hermano
-Hay zumo de naranja en la nevera-
Claro como has madrugado tanto, te ha dado tiempo-susurró Alejandro para sus adentros, y se le escapaba alguna que otra carcajada que no podía sujetar
Desayunaron tranquilos, y en ningún momento se comentó el tema de la broma madrugadora algo que a Alejandro le extrañó
-Ha sido buena la broma ¿verdad?-sonrió algo retraído
-Si- le devolvió la sonrisa- no ha estado mal
-¿No te enfadas?
-¿Por qué iba a enfadarme? Es una broma
-Porque te molesta que te despierten cuando no es la hora
- Eso no es verdad –corrigió Sergio

-¿Ah no?- soltó en tema irónico- Año 2001, primer día de 3º, con la señorita Pérez, te llamé diez minutos antes de que sonará el despertador, porque quería llegar a clase antes para coger el mejor pupitre, lejos de los macarras, y cerca de las ventanas, cogiste un cabreo que nos quedamos diez minutos en la esquina del colegio esperando para que llegase tarde. Año 2002 te desperté para que me llevaras a la parada de autobús que me iba de excursión de excursión, me quedé sin excursión. 3 meses después para ir a comprar un coche que era principalmente para ti, estuviste un mes sin comprarlo
-¿Pero a que jodió ir andando?-susurró
-¿Qué?
-Que no puedes catalogar a una persona de tener un mal despertar con solo tres insignificantes veces
-Llama a tu jefe y al instituto que hoy no vamos, y ponte cómodo que va para largo.
-No serán tantas
-Año 2002 el…
-Vale, vale- le interrumpió- lo asumo, tengo un mal despertar
-¿Mal?-
-Bueno, terrible-corrigió
-Mejor
-Pero hoy me lo he tomado bien- sonrió
-¿En serio?
- Si- respiró-
-Me alegro
Alejandro desvió la mirada, entonces Sergio quitó la sonrisa algo falsa y colocó la de venganza, está le era natural –Te vas a cagar-pensó, cuando Alejandro le volvió a mirar y tuvo que volver a colocar la sonrisa forzada
-¿Estás bien?-preguntó Sergio
-Perfectamente- respondió Alejandro-¿Por qué?
-Porqué tienes la frente colorada-
-No es nada- respondió- me abre rozado con algo- y giró la mirada
El reloj marcaba las nueve, hora en la que Sergio salía a trabajar.
Pocos días después de cumplir los dieciséis, Sergio dejó los estudios por dos motivos, porque se aburría solemnemente estudiando, y porque ya tenía edad para trabajar. Él siempre decía que pese a aburrirse había sacado muy buenas notas, y que eso tal vez porque en un periodo de su época era un superdotado colocado en un nivel inferior al suyo, Sergio y Alejandro siempre se reían, porque ambos sabían de sobras que el pasado de Sergio tenía capítulos enteros, de gamberrismo, drogadicción, robos, alcoholismo y un largo etc…
Pero cumplió los dieciséis y quiso vivir la vida a su manera, se puso a trabajar en un
supermercado que aunque le pagaban una miseria le daba para pagar un piso compartido con un par de chicos, y para algo de comer. Dejó de meterse en follones, no tenía dinero para ello.Se tiró tres años más en ese lugar, no le gustaba, pero era la vida que con esa edad quería tener. Lo que no sabía que en ese mismo momento, pasados tres años, la vida de la que huyó volvía para destruir la que tenía por aquel entonces, todo cambió por completo, nunca nada volvió a ser igual.
Cogió el maletín que tenía sobre la silla, se acercó a Alejandro y le plantó un beso en la frente a Alejandro que estaba con la mirada fija en una noticia del informativo matutino, y con un café en la mano, era adicto a él.
Sergio abrió la puerta, y se encontró un bulto recubierto de mantas en el felpudo, no había forma de saber donde estaba la cabeza. Miró al horizonte, entró en la casa de nuevo y fue a la cocina, Alejandro le miró dubitativo, mientras Sergio cogía una escoba
-¿Qué haces?- se sorprendió Alejandro
- Coger una escoba ¿No lo ves?
-¿Para qué?
-Para barrer- sonrió Sergio
-Ay que idiota soy- se golpeó la cabeza- y yo que pensaba que la escoba era para saltar a la comba
-Este niño es tonto-lanzó un murmullo, se volvió- haber explícamelo ¿Cómo vas a saltar a la comba con una escoba? ¿Esas tonterías dices en el instituto? ¿Tú que te piensas que tus brazos ruedan o qué?- se cayó un momento-¿Puedes hacerlos rodar? Porque si lo sabes hacer nos forramos. Primero pido una paga al gobierno por ti por que muy fino no estás, y después te vendo a un circo rumano- Alejandro suspiro y se puso a ver una pequeña televisión que había en la cocina- o chino, o mejor italiano, sea como fuere, ya que hay negocio venderé tu cuerpo que con 16 años estás apunto de llegar a tu edad más espléndida.
-Maldita sea la hora en la que se me escapó la ironía
-Haber-se puso ambos dedos índices en las sienes- estoy seguro que la mujer barbuda pujará por ti, pero no hay que olvidar que los enanos querrán carne joven
-Vas a llegar tarde a trabajar- advirtió Alejandro
-Que más da si no voy a trabajar nunca más, tú me vas a mantener el resto de tu vida- sonrió ante el gran plan que tenía en su mente cuando le llegó la gran inspiración- ¡Ostras! que no se me había ocurrido, te venderé al elefante
-¿Y como se supone que me vas a vender a un elefante?- preguntó desganado.
-Tu no te preocupes por eso que yo soluciono el asunto, y yo de ti y me preocuparía de otra cosa
-Haber ilumíname ¿De qué?-alzó la mirada y vio a su hermano con las manos en alto, no hizo falta nada más
-¡¡Agh!! Que asqueroso eres
-Te va a desfondar-y comenzó a reírse a carcajadas
-¿Ya se te ha pasado la crisis neurótica?
-Si-respondió- ¡Oh! No, no…
-Deja de imaginarme violado por un elefante
-Si no es por uno, es por dos-sonrió- ¡Dios! que flexible eres, y ¿como te puede caber todo eso?
Tras varios segundos
-¿Ya?
-Ejeje-
Bufó Alejandro
Está vez dejó pasar casi un minuto, Sergio llegaría muy justo a trabajar, pero estos inicios del día le alegraba todo lo que le quedaba de día, y el siguiente
-¿Y ahora?- preguntó Sergio
-Si
-¿De verdad?
-Si
-Mira que tienes imaginación, que cuando te das cuerda no paras- se descargó Alejandro
-¿Me estás llamando niñato?-
-Si
-Mira, si viene Dumbo con su familia al completo, no sabía volar pero estoy seguro que…¡Oh! Si- y volvió a poner las manos en el aire, marcando una medida
-Vale, ya vale, no eres un niñato
-¡Dumbo dame tu teléfono! Por si acaso…
-¿Qué haces con la escoba?- preguntó una vez más
-¿Otra vez?-resopló Sergio
-De acuerdo, perdón, pregunta mal efectuada ¿Qué vas a barrer con la escoba?
-Iba a saltar a la comba, ¿se puede barrer con esto?
-Eres insoportable-Sergio no paraba de reírse, incluso se le caían alguna que otra lágrima
-Hay un problema enorme, en la terraza,- esperó que Alejandro preguntara pero se había quedado en el segundo round- no sé si es un vagabundo- Alejandro se volvió con los ojos bien abiertos- o si es un gusano, aunque estoy convencido de que lo que es, un capullo integral con
mantas en su cuerpo en vez de sedaAlejandro se levantó, no había caído en la cuenta de su otro hermano, y salió corriendo en su búsqueda
-No corras tanto que es mío- gritó Sergio- yo lo vi primero
-Cállate enfermo
-Simba- gritó Sergio mientras traspasaban la cocina
-¿Simba?
-En la primera película del Rey León, Dumbo visita a Simba, son amigos del alma, y le ha llamado, vamos que tiene eldía libre y se ha apuntado a la orgía
-Lo jodido es que te lo crees y todo
-Y se toman un vermouth y unos panchitos observando como gateas y que no te podras sentar en un año
Sergio intentó hacerle varias zancadillas a su hermano, y esté a su vez le tiraba casi todo lo que encontraba a su paso, cojines, el mando de la tele, etc… pero llegó antes a la puerta, un par de pasos antes, y la abrió
Sin duda era su hermano mayor, X, escondido tras numerosas capas de mantas intentando paliar
-X ¿Qué haces aquí?- estaba temblando de frío, no respondió
-Tú- gritó un par de veces Sergio, con el respectivo golpecito con la escoba, está vez si que despertó sobresaltado-¿Qué haces aquí?
-No podía dormir en el sótano- explicó
-¿Por qué?- preguntó Alejandro
-Por el maldito mapache, con esos ruiditos, como va mordiendo todo
Sergio dudó haber escuchado lo que había escuchado, si, lo ha dicho, pensó
-¡Jajaja!
-¿De que te ríes?-preguntó Ángel, mientras se levantaba
-No existe ningún mapache
-Claro que sí, yo lo he escuchado
-No sé que habrás escuchado, pero no existe, es lo que le decía a Alejandro para que no fuera solo al sótano
-Es verdad
-Os juro que lo he escuchado
-Y en todo caso-preguntó Sergio- ¿eres incapaz de haber llamado y te abro la puerta?- se volvió y se fue al coche para ir a trabajar
-Créeme, has hecho bien-pronunció Alejandro al oído de su hermano que entraba en casa, para entrar en calor.
-Te he escuchado-gritó Sergio- y compra mucha vaselina que también están invitados la Bestia, Timón y Pumba, y Pinocho, que es un niño, pero tiene una pedazo de nariz. Haber de donde sacó yo preservativos de ese tamaño
viernes 12 de junio de 2009
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Valle Alto
Un estrepitoso calambre sonoro resonó en la casa a altas horas de la noche mientras Sergio zapeaba por la televisión medio dormido, miró el reloj que tenía colgado en una de las paredes, y se extrañó de que alguien llamase a su casa pocos minutos después de la media noche
Se calzó las babuchas, pero la pereza hizo que se dejará caer contra el sofá, cuando el timbre volvió a sonar otra vez.
-En estos momentos no estamos en casa deje un mensaje después de la señal, ¡piii!-Gritó ante la negativa de su cuerpo a moverse y el timbre volvió a sonar una vez más- Vale, vale, me levantó- murmuró
Dio un saltó del sofá, y empezó a caminar por el salón, Alejandro se asomó por el pasillo de la segunda planta de la casa con el símbolo de interrogación en su rostro, Sergio encogió los hombros, y fue al recibidor, abrió la puerta y al segundo volvió a cerrarla
-¿Quién era?- preguntó Alejandro 
-¡No te lo vas a creer! El mundo está apunto de acabarse- exclamó
-¿Qué?
-¡Rápido! No tenemos tiempo, pulsa el interruptor de emergencias- Alejandro se acercó a un interruptor de una de las paredes de la planta de arriba, y lo pulsó
-No va- aunque sabían de antemano que ese interruptor que encendía la luz del pasillo hacía un par de semanas que no iba. Algún día lo arreglarían-¿Ahora que hacemos?
-No sé, piensa algo rápido
-¿Cuál es el color de la alerta?
- Tricolor- susurró Sergio
-¿Tricolor? Eso no existe en los colores de la alerta
-Anda que no
-Y que colores son
-Negro, negro y muy negro
- Eso es solo un color
- Ya, pero como es tan peligroso, mejor lo dividimos en tres partes para asimilarlo.
-Entonces significa que la cosa está muy chunga
-Venga baja- Le dijo Sergio a su hermano pequeño, y esté empezó a descender los escalones- ¿Qué haces?
-Bajar
-Pero tírate por las escaleras, que no tenemos tiempo- Alejandro siguió bajando las escaleras del mismo modo
-Tengo una idea- gritó Alejandro ya que su hermano ya estaba corriendo por toda la casa- ¿Podíamos emitir nosotros el sonido de la alarma?
-Buena idea, hazlo.
-¡Meeeee! ¡Meeeee!-vociferó Alejandro
-¿Qué diablos es eso?- dijo Sergio parándose en seco delante de su hermano- Parece una oveja, ¿No sabes hacerlo?
-Hazlo tú, ya que sabes hacerlo.
-Yo es que lo tengo en mi cabeza- la voz ya llegaba desde la cocina
-Pues yo también
-Como vas a tenerlo en tu cabeza si no sabes hacerlo
-¡Déjame!
-Venga espabila, y ponte esto- Le abasteció de algunas prendas y objetos que no tardó en ponerse, se acercaron sigilosamente a la puerta.
-A la de una- susurró Alejandro- a la de dos, y a la de tres-y la puerta se abrió por dos individuos vestidos con delantales, gorros de Papa Noel, y mascarillas- Venga acaba con él- lanzó un grito de guerra que su hermano inmediatamente captó, se puso la mano en su espalda ante la incrédula mirada del individuo que pocos minutos antes había llamado a la puerta, y en un movimiento rápido sacó dos objetos, uno en cada mano, y mientras que con el de la izquierda, spray antimosquitos, se lo rociaba al cuerpo del individuo, con el de la derecha, un matamoscas, se lo lanzaba repetidamente contra la frente. Después de gastar medio bote, y de varias decena de sacudidas, y ante la imposibilidad de acabar con él, se introdujo en su casa de nuevo dando un portazo. 
-¡Es inmune al ataque! ¡Estamos acabados!-Ambos corrieron al salón se tiraron al suelo y volcaron dos sofás encima suyos- ¡No olvides que te quiero!
-Yo a ti también
El timbre volvió a sonar
-Venga chicos, que no hace gracia-aunque en el interior de la casa parecía no entenderlo de la misma manera y las risas desternillantes de ambos hermanos se extendían por todo el hogar.
Cuando la risa les devolvió la fuerza, se quitaron la indumentaria, se acercaron a la puerta y la volvieron a abrir, detrás de está había un hombre alto, musculado, trajeado y con una barba de tres días. Llevaba una camisa blanca impregnada de spray y la frente roja con cuadraditos blancos.
-¡Ángel!- dijo Alejandro mientras se lanzaba a abrazar a su hermano mayor
-¿Cómo estás peque?- musitó
Sergio los observó y se dio cuenta que tras ellos habían un par de maletas
-¿Qué haces aquí?- preguntó con frialdad
-No le vas a dar un abrazo a tu hermano mayor
-¿A quien?
- A tu hermano
-¿A quien?
-A tu hermano
-¿A quien?
-Déjalo- pronunció, y silenció, pocos segundos de tensión después volvió a abrir la boca- No tengo a donde ir ¿Puede quedarme unos días aquí?
- Que bien- se contentó Alejandro- Quédate en la habitación de…
-No hay sitio- interrumpió Sergio
-Pero si la habitación…
-He dicho que no hay sitio- gruñó
-Déjalo Alejandro que tu hermano no me va a ayudar
-Yo no soy como tú Ángel- musitó- ni punto de comparación- se volvió hacia su hermano pequeño-Ve a buscar algunas mantas y sábanas
- ¿Se va a al sótano?-lanzó un quejido- pero…
-Ahora- volvió a ser tajante
Alejandro se fue de mala gana a buscar las sabanas y demás
-No quiero que me expliques nada- susurró Sergio, entrecerró la puerta, y de una argolla que había detrás de la puerta, sacó una llave grande y dorada aunque con algunos puntos oxidadazos, abrió de nuevo la puerta al completo y lanzó al aire la llave, su hermano la cazó- Puedes quedarte en el sótano, hay una cama, un poco dura pero es suficiente ¿no?- asintió- hace frío pero con las mantas que te va a traer Alejandro apenas lo notarás- volvió a asentir-Suele dormir allí un mapache, no te preocupes, no hace nada, a no ser que por la noche lo pises, en todo caso te arreglará la cara
-No me hace falta- chuleó Ángel
-¡Oh! Y tanto que te hace falta- Se lanzó hacía atrás y le lanzó un puñetazo que lo tumbó contra el suelo, le lanzó una mirada-Si necesitas algo ya sabes donde vivimos- y se metió a su casa, poco después llegó Alejandro con todo el ropaje
-¿Qué ha pasado? –preguntó preocupado al ver que le sangraba el labio y dejó caer las mantas al suelo
-Nada, estoy bien
-¡Estás sangrando!
-Que no es nada, de verdad, que estoy bien
-Vale- se calmó- aquí tienes lo que necesitas, te he metido un bocadillo por si tienes hambre
-Gracias peque
- Que duermas bien, y ten cuidado con Petrus
-¿El mapache?- asintió
Alejandro se volvió, entró en la casa y cerró, se dirigió al salón y vio a su hermano tumbado en el sofá con el mando de la televisión en una mano y un cigarro en la otra.
-¿Cuando piensas perdonarlo?- preguntó Alejandro
-Cuando se lo merezca
-Me voy a dormir
-Buenas noches
Pocos minutos después, Sergio ya estaba cabeceando en el sofá cuando volvió a sonar el timbre
-Lo de si necesitas algo llames a casa es una mera formalidad-gruñó Sergio, se levantó y volvió a abrir la puerta- ¿Qué coño quieres ahora?-pero tras la puerta no estaba su hermano, sino la mujer más guapa que nunca antes había visto-¿Si?- se sonrojó
-Hola, soy Marta la nueva vecina de al lado- espero que no le moleste
- No es molestia ¿Qué desea?
- Me dijeron que viniese aquí a por la llave
Por el pasillo de la planta de arriba se volvió a asomar Alejandro
-¿Hace falta que haga el sonido de alerta? Es que ya sé como es.
-No –sonrió- no hace falta- volvió a entrecerrar la puerta, y de otra argolla saco un llavero, y se lo entregó a la chica- Aquí tiene
-Muchas gracias, vecino
-Un placer vecina-
Cerró la puerta y sonrió, Alejandro seguía observando la escena desde la planta superior, rápidamente se percató de su presencia
-¿Cómo es el sonido de emergencia?- preguntó
-¡Tinoninonino!- pronunció orgulloso
-¿Ha pasado algo?
-No ¿por qué?
-¿Y porque haces la ambulancia?- comenzó a reírse
-¡Idiota!- exclamó- y ya puede coger la fregona y limpiar tus babas
-Yo no he babeado
- Pues entonces el suelo tiene humedadades, y deja de hacer el ridículo y quítate el gorro de Papa Noel
No te pierdas la próxima entrega
viernes 5 de junio de 2009
Publicado por Leinad23 en 9:31 5 lectores opinan
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Volveré
A día de hoy, estoy haciendo esquemas de dos posibles novelas para que luego no se me olvide, que pase el escollo más fácil (el mío) se verá a partir de que las vaya escribiendo
Hasta pronto.

martes 31 de marzo de 2009
Publicado por Leinad23 en 12:59 6 lectores opinan
Plumas de fuego 14.3
? Y tenía miedo de que Carlota apareciera y me preguntara por lo ocurrido y yo no tenía respuestas, finalmente no apareció, y me arrepentí de haber tenido miedo, porque ahora me obsesionaba saber que era lo que pensaba de lo sucedido. Durante esa noche como otras más, en aquella triste habitación, me mantuve en mi habitual insomnio, tal vez porque había dormido en la cama de Carlota, aunque seguramente era por lo mismo que las anteriores veces, aunque ahora había nuevos ingredientes en la sustancia. Hubiese querido sentir ese algo que siento cuando quiero fotografiar cualquier cosa, pero no lo hice.A mitad de las noche cuando me había aliado con los sonidos de estas, y los pensamientos ya eran repetitivos y aburridos la chica que me quitaba el sueño apareció tras la puerta
-Gonzalo ¿Estás despierto?- susurró ocultando aquellos sonidos de la noche
-Si- respondí rápidamente
-Vente a la habitación- disfrute en silencio y para mis adentros al igual que un niño cuando le quitan un castigo, o a un preso cuando consigue la libertad
-¿Y lo de antes?
-Mañana hablaremos
Me levanté y fui a la habitación de sábanas suaves y frescas, aromas a vainilla almendrada y contactos con la chica que también me daba el sueño.
Y nuevamente sentí aquel impulso, al igual que hacía ya varias noches, de una energía oculta, ¡era un latido! Pero no uno normal, era uno intensísimo, y descubrí que procedía de mi cuerpo, segundos después fue en el corazón de Esther donde explotó esa bomba de sensaciones, lo sentí, el vello se me erizó. Y dormí placidamente y descansé como hacía tiempo que no hacía.
Un sol sonriente bañaba la piel de Carlota indicándome que la noche había acabado y por lo tanto el contacto, pero yo no quería l
evantarme, yo quería seguir allí todo el tiempo que fuera necesario. Y por fin vi a través de la luz que me eclipsaba, mi propia luz, ¿Me estoy enamorando de Carlota?Carlota abrió los ojos mientras yo los mantenía cerrados analizando lo que estaba sintiendo y ante su movimiento los dejé cerrados, cuando se acercaba podía sentir su respiración y su cercanía hasta que me besó, robándome un beso al igual que yo había echo la tarde-noche anterior. Y descubrí por fin, al levantarse las barreras, fotografías de Carlota en mi mente cargadas de sentimientos, de sentimientos hacía mí, y lo comprendí todo. Quise levantarme, agarrarla suavemente del brazo y atraerla y abrazarla mientras le devolvía el beso, y decirle sin palabras que me había dado cuenta de todo y que estaba finalmente allí. Tenía miedo de que no me creyese, que no me diera la oportunidad de demostrarle todo lo que estaba comenzando a sentir.
Pero en vez de todo eso, solamente abrí los ojos, y sonreí, y fue la segunda mejor opción que había tomado en mi vida.
-Buenos días- sonrió Carlota- ¿Has dormido bien?
-Mejor imposible- exclamé- ¿Tienes clase?
- Si, pero solo tres clases, una de ellas con examen.
- Seguro que apruebas, ya verás
- Eso espero- murmuró- Me voy a la ducha
-Espera un momento- fui corriendo hacía ella, la agarré de la cintura y le di un beso cargado de una pasión que desconocía- te voy a echar mucho de menos- y fue a decir algo, pero la silencié tapándole la boca con la mano- No te preocupes, todo va ir bien, yo me voy a encargar de que sepas lo que siento- esbozó una sonrisa y se fue.
Los días pasaban y con ellos recuperábamos la confianza perdida e incluso aumentaba junto a la complicidad, la necesidad de la simple presencia de ella, o lo que sentía. Era un secreto de alcoba, pero había llegado el momento de darle la importancia que tenía, pero había un problema, un auténtico hueso duro de roer en el camino, Iker. Esperé el momento adecuado en el que estábamos solos, no necesitaba su permiso, pero su apoyo sería un apoyo para nosotros.
-Iker, tengo que contarte una cosa
-Dime Gonzalo- respondió sin darle importancia a mis palabras o a mi presencia
-Es serio- se volvió cortando el viento, y me miró extrañado- Quería decirte que…-tartamudeé un poco- tu hermana y yo estamos juntos- respiré aliviado cuando todo ese peso desapareció con las palabras, ahora solo quedaba esperar una reacción violenta y todo sería normal
- ¿Qué quieres que te dé permiso?-Negué- tu procura no hacerle daño, porque si lo haces te abriré en canal y te tiro de alimento a las ratas.
-Tranquilo, que no te causaré esa molestia

-Eso espero-murmuró entre dientes, calló unos segundos, y me sorprendió no haber recibido el comentario sarcástico que finalmente para mi alivio llegó- ¡Ay! Mi pobre hermana con su inocencia… debería ir a un convento, o con su ceguera… debería ir al oculista, con su locura… debería ingresarla, que habrá echo ella para merecer está tortura- y rió a carcajadas, quise hablar, pero al parecer los hermanos Martín Cruz tenían el arte de silenciar mis palabras- ¡Que es broma, hombre!- añadió- seguramente habrá visto algo en ti, parecido a lo que vio Esther, pero que yo soy incapaz de ver, solo espero que lo que vean no sea una ilusión.
Noviembre llegó igual de rápido que lo que tardó Octubre en irse, un frío severo, ártico se había instalado permanentemente en la ciudad, y el sol tímido permanecía oculto tras las nubes y solo se mostraba en contadas ocasiones. La gente se enfundaba todo tipo de abrigos, guantes, bufandas o cualquier tipo de accesorio que protegiera del frío.
La vida en la casa se había asentado, teníamos más confianza entre nosotros, y hacía tiempo que no pasaba nada extraño. Iker y Sandra seguían juntos, a mi pesar, ya que todavía Esther seguía perdidamente enamorada de Iker y me dolía verla así, por otra parte Iker y Ewan afianzaban su amistad a pasos agigantados, y desde el exterior se percibía como una amistad real, de las de toda la vida…
Daniel, o Rodolfo, o como quiera que se llame, no ha vuelto a venir, creo que Iker está esperando recibir noticias pero siguen sin llegar. Myriam hace escapadas nocturnas que mantienen a la casa en vilo, por su grave problemas con las drogas, pero siempre en su regreso, un par de horas después, viene en el mismo estado en el que se fue. Y Carlota y yo vamos asentando nuestro cimientos, hasta tal punto que me resulta imposible imaginarme la vida sin ella, tengo clarísimo que aún sin saber lo que el tiempo puede deparar, es el amor de mi vida, y eso que solo llevamos poco tiempo, para ser más exacto hoy hace un mes.
Carlota estaba en el instituto, y ante la inminente llegada de los exámenes trimestrales, seguramente iría a estudiar a la biblioteca, lo que me dejaba toda la tarde libre para prepararlo todo. Lo tenía todo pensado, cena en un restaurante, y diversas sorpresas más.
Esther, Sandra, Ewan e Iker, habían ido a comprar cosas a un centro comercial, y solo Myriam podía presenciarse, cosa que no me preocupaba ya que seguramente no tardaría en coger la puerta e irse como hace habitualmente.
La noche se volvió preciosa, o tal vez eran mis ojos únicamente la que la veían así, Carlota estaba a punto de llegar, lo que mejoraría la noche, nada podía estropear esta mágica velada. La melodía
de un teléfono móvil rompió la monotonía, mi andar nervioso de un lado al otro del pasillo, corrí a buscarlo, sonaba en nuestra habitación, fui hacía allá, era el móvil de Carlota, en su pantalla salía una foto de Iker con su nombre parpadeando debajo, pensé en no cogerlo, no era mi móvil, pero podía haber ocurrido alguna cosa.-¿SI?- pregunté al descolgar el móvil
-¿Gonzalo?-
-Si soy yo- respondí
-¿Y mi hermana?- denotaba cierto nerviosismo
-Todavía no ha llegado ¿Ocurre algo?
-¿Cómo que no ha llegado?- la tensión y el tono iban en aumento
-Iba a estudiar a la biblioteca- le informé
-¿Me puedes hacer un favor?
-Si, claro-
-Le puedes decir a mi hermana….-a partir de entonces las palabras fueron eso, palabras, carentes de significado, no conseguía asimilarlas, segundos después colgó, traspasándome un poco de su peso y de sus nervios.
Vislumbraba cada movimiento de la aguja, y cada vez era más lento, deseaba que fuera con mayor rapideza hasta el momento en que Carlota apareciera tras la puerta, pero iba más lento, incluso en varias ocasiones vi la aguja marchar hacía atrás.
Finalmente la puerta se abrió, y corrí en su búsqueda… era Myriam
-Lo siento por no haber sido la persona que esperabas- ni siquiera le respondí, y volví a mis paseos por el pasillo con la mirada fija a las agujas del reloj
Todavía tuvieron que pasar treinta y ocho minutos y cuarenta y tres segundos para que Carlota apareciera por la puerta
-Ya estoy en casa- gritó al cerrar la puerta, y corrí hacía la puerta- ¿Donde vas tan guapo?- sonrió al verme llegar con un traje y corbata que ya no recordaba que llevaba puesto- ¿Qué pasa? Preguntó asustada al verme con una palidez en mi rostro que incluso percibía yo
.-Carlota…-me iba a costar la vida decírselo-esto……-tragué saliva y comencé a buscar palabras que lo aligerasen, no las encontré, así que opté por soltarlas de sopetón, y luego consolarla-Tu padre se ha suicidado.
martes 10 de marzo de 2009
Publicado por Leinad23 en 13:17 11 lectores opinan
Etiquetas: Plumas de fuego
Plumas de fuego 14.2
-Buenos días, amor- gritó mientras corría en mi dirección para abalanzarse sobre mi y darme un beso.

- ¿Me puedes explicar eso de que estamos juntos?-
-Creo que después de lo de ayer estaba claro ¿no?
- Pues yo no lo tengo claro, ¿Tu ayer no estabas con otro?- pregunté dubitativo
- Nada serio- sonrió, mientras me acariciaba- ahora estoy contigo, es lo importante…-silenció- además, ¿No es lo que querías?
-Yo sí, ¿Pero lo quieres tú?
-Pues claro- se inclinó hasta mi oreja-¿te vienes a mi habitación?- susurró, mientras agarraba con firmeza mi entrepierna.
Tal vez era demasiado exigente pidiendo sentimientos, pero era lo que buscaba, si no era algo que no me servía, que no me llenaba… Y nuevamente el viento ártico se paseaba entre las sabanas y ponía mi piel de gallina, y en vez de subir el bajo listón, por lo menos para mí, quedamos bastante por debajo, ya que se había evaporado la novedad.
Finalmente y aunque no quise hacerlo, me fui de la habitación de Carlota a la que usé con anterioridad como quien se marcha del lugar donde están sus raíces, su gente, los lugares que forman parte de él, sin saber porque lo hacía, sabiendo que me equivocaba.
Los encuentros sexuales con Myriam, solo nos encontrábamos para eso, fueron decayendo en numero y en calidad, y casi podría decir que nos encontrábamos como el principio, bueno no, había una gran diferencia, me estaba desencantando…
Durante el periodo en el que un manto estrellado cubre la ciudad y la gente, normalmente duerme, yo estaba en un permanente insomnio, noche a noche era consciente del paso de los segundos, al principio desconocía el motivo, pero con el tiempo adicional que tenía no dejé de pensar el porqué hasta que lo descubrí…Sorprendentemente extrañaba y ansiab
a el contacto con Carlota, necesitaba dormir con ella, ahora solo me quedaba una cuestión en mi cabeza ¿Qué hay detrás de luz?Tras numerosos intentos, todos fallidos, por hallar la respuesta, el alba comenzó su espectáculo de luces y cuando todos despertaron, y mi cuerpo cansado se quejaba de tener que seguir trabajando, me topé con Carlota en la cocina.
-Carlota, me gustaría volver a la habitación- susurré
- No- respondió tajantemente-
- No puedo dormir-
-Tómate una pastilla-
- ¿Me vas a perdonar alguna vez eso que te he hecho y que sigo sin saber?
-Claro- sonrió irónicamente- cuando sepas el motivo.
Sentía impotencia y rabia a causa de cómo había cambiado nuestra relación, por detrás con su mente habitualmente calenturienta aparecía Myriam efectuando una vez más los movimientos del cortejo. Sonrisa picarona, guiño de ojo, paseo de su lengua por el labio superior, y manoseo por varias zonas de su cuerpo.
-No, Myriam- murmuré- no tengo ganas
- Venga va, verás como no lo pasamos bien- pronunciaba mientras introducía su mano por debajo de mi camiseta.
- ¡Te he dicho que no! – Grité- ¿no te enteras cuando alguien te dice que no, o que?- se quedó petrificada, ante la asombrosa mirada de los demás inquilinos que se encontraban en la cocina, y ante lo embarazoso de la situación, Myriam se fue sollozando y maldiciendo a la habitación.
-Sigue así- espetó entre dientes Carlota- que verás como vas ha acabar con todo el mundo- le dio un sorbo al café y continuó- ahora corre y pídele perdón que al parecer es lo único que sabes hacer.
-Gilipollas- aullé- te estas pasando ya, haber si algún día, ojalá, y madures de una puta vez, y comienzas a decir las cosas claras y a la cara.- Ni siquiera me miró, volviendo a la misma actitud que últimamente utilizaba conmigo, y que me hacía más daño que cualquier palabra.
Me fui a la habitación, estampando la puerta con el marco, encendí la mini cadena, me puse los auriculares inalámbricos, me tiré a la cama, y me agarré las rodillas cuando me metí de lleno en un disco de Bon Jovi.
Después de que cada canción sonara un par de veces, algunas, alguna más, me levanté, busqué a Myriam, estaba en su habitación.

-¿Se puede?- pregunté
-Si- abrí la puerta
-Lo siento- me disculpé
-No pasa nada
- Creo que deberíamos terminar- comenté firmemente
-¡Pero si ni siquiera hemos empezado!- exclamó
- Será lo mejor para ambos, yo busco otra cosa, y tú deberías permitirte amar- como me esperaba ni se inmutó, como si las palabras llegaran sin significado, le besé en la mejilla y me fui, al cerrar la puerta por fin encontré la respuesta a la pregunta que me rondaba…
Fui corriendo a buscar a Carlota, no estaba, seguramente había ido a estudiar a la biblioteca ya que los primeros exámenes estaban a la vuelta de la esquina.
Me senté en su habitación, en nuestra habitación, esperando a que llegara, dudando en que decirle… finalmente opté por actuar con naturalidad, y decirle lo que se me pasará por la cabeza.
Me tumbé en la cama, y entre el sueño que llevaba encima, la fragancia característica de Carlota con aroma de vainilla y almendras, me quedé rápidamente dormido.
-¿Qué haces aquí?- decía Carlota mientras me zarandeaba ligeramente, entreabrí los ojos sin saber lo que sucedía y de donde me encontraba, cuando fui consciente de que era Carlota la que me despertaba di un salto de la cama hasta ponerme a su lado
-Creo saber que es lo que hay detrás de la luz- repetí un par o tres de veces
-Dime, ¿El qué?
- Cuando ves a una persona, esta te ciega con su apariencia física, y es lo que te llama la atención, al igual que una luz en cualquier habitación, o la luz del sol, y si realmente quieres ver, y descubrir lo que hay detrás, entornas los ojos y descubres las maravillas que hay detrás, en el caso de las personas, los sentimientos
-Mmm… eso es- contestó con dejadez- pero pensaba que lo descubrirías antes- calló un instante- ¿la luz se apagó?

-Sí- pero no es esto a lo que venía, quería…
-¿Pedirte perdón?- asentí con la cabeza- todo lo arreglas con perdones, deberías pensar antes como actúas para que no tengas que repetir tantos perdones que luego de tanto hacerlo no son creíbles.
-Es la última vez que te lo voy a pedir- afirmé
-¿La última? Eres demasiado previsible, no puedes hacer nada que no haya pensado que fueras ha hacer, no puedes hacer nada que me sorprenda…
Me incliné hacia ella, deposité mis manos en su rostro, y la besé…
No sé porque actué así, solo sé que instantes antes dejé de pensar, y me dejé llevar
-Excepto eso- dijo Carlota anonadada mientras pasaba varios dedos por sus esponjosos labios.
domingo 8 de marzo de 2009
Publicado por Leinad23 en 11:40 5 lectores opinan
Etiquetas: Plumas de fuego
Plumas de fuego 14.1
-¿Enfadada?- pregunté al ver la seriedad en su rostro
-¿Qué quieres?- ni siquiera me miró- ¿Para que me buscas?
-¿Quién te dice que te haya buscado?- respondí cortando por lo sano aquella prepotencia y arrogancia
- Lo siento- respondió mirándome con los ojos derrotados ante un ataque de lágrimas que parecían no llegar
- Me gustas mucho- solté de improvisto, me sorprendí hasta yo
-No me merezco esas palabras
-Yo decidiré que palabras se merece cada persona escuchar de mi boca- silenció, mantuvo en otro lugar, muy lejos de allí.
-¿Te apetece bailar?
-Claro que sí, es lo que he estado buscando toda la noche
-¿Un baile?
-No me sirve cualquier baile, lo quiero contigo- me sinceré
Me levanté, dancé con un movimiento sutil la mano que ella complacientemente acarició apoyan
do una mano fría y áspera sobre la mía. Se aupó, se quitó ambos zapatos con destreza mientras aguantaba el equilibrio con un pie en tierra y agarrada a mis manos, repitió la maniobra, esta vez con la otra pierna.Se alzó, la agarré de la cintura mientras ella enlazaba sus manos en mi cuello, y comenzamos a movernos, yo con cierta torpeza, al ritmo de alguna lenta y apasionada melodía que canturreaba entre dientes el silencio. Tal vez estuvimos alrededor de un par de horas efectuando ese conjunto de movimientos cargados de sentimientos, sin sentir el frío o el calor, el paso del tiempo, o las miradas despreocupadas de los gatos ocultos bajo los coches. Y aunque durante ese tiempo quise haber sellado ese gran momento con un apasionado beso, finalmente, no se porqué razón, pero no lo hice.
-¿Vamos a casa?- sugerí cuando fui consciente del paso del tiempo
-No, prefiero caminar
-¿Quieres que te acompañe?- pregunté
-No, prefiero ir sola- gritó agresivamente- lo siento- susurró ante mi mirada atónita
Me quedé inmóvil observando sus pasos firmes y ruidosos por aquella calle dormida hasta que se perdió tras una esquina. Sabía que ocultaba algo por como sus músculos se habían tensado y sus ojos se habían tímidamente ensangrentados ante la brusca reacción que su cuerpo sufría en milésimas de segundo, y quise perseguirla, oculto entre hileras de coches y sacar la cámara de fotos que siempre llevaba encima, no me interesaba saber a que lugar iba, solo fotografiarla en la naturalidad de un caminar despreocupado.
Volví a una casa fundida en la nocturnidad y en los sueños o pesadillas de sus inquilinos, y me metí en la habitación. ¡Como deseé que Carlota estuviera despierta!, pero sus ojos rojizos cansados de la visita de un millar de lágrimas se habían cerrado en un mundo paralelo. Quisiera ser el bálsamo de su dolor, pero no sabía como hacerlo, tal vez tenía miedo de serlo, tal vez tenía miedo de lo que estaba comenzando a sentir, no sé lo que era, pero desde luego algo más que amistad.

Me despojé de la ropa, me enfundé el pantalón de mi pijama, y me puse la camiseta interior, levanté el edredón y me metí en la cama. Inconscientemente la abracé, y sentí su intenso calor, y un aroma a vainillas y almendras me embriagó, entonces sentí un fortísimo latido, una descarga de energía y sensaciones que no sabía de que cuerpo procedía, si del suyo o del mío. Poco después me dormí.
Varios golpes en la puerta de la habitación me arrancaron el sueño, extrañado y somnoliento me apresuré a descubrir quien se trataba antes de que Carlota también se despertara. Debían de ser alrededor de las cuatro de la mañana.
Abrí la puerta, era Myriam
-¿Qué quieres?- murmuré mientras me rascaba los ojos, pero está no contestó, aprisioné mi brazo en sus manos y tiró de mi hasta su habitación- Oye, ¿Qué pasa? Pregunté extrañado, aunque intuía de qué trataba el asunto. Sin tiempo de reacción, junto sus labios con los míos, y salvajemente liberó mi cuerpo de los barrotes de tela e hilo, me empujó contra la cama, y se subió encima de mí. Después de hacerlo tres veces, y ver que estaba profundamente dormida, me levanté, me puse mi ropa interior, y me fui a mi habitación, y me volví a introducir en la cama sigilosamente para no despertar a Carlota.
Había avanzado muchísimo con Myriam, pero estaba arrepentido de lo que había hecho, había sido insulso, frío y muy físico, esperaba haber sentido algo más que calor y placer, algo relacionado con lo que siento por ella, o con lo que creía sentir, que quedara suspendido en el tiempo y en la memoria, tal vez no había llegado ese momento, o no había conexión entre nosotros porque para ella había sido tan solo un objeto que permanecía esperándola.
Me desperté ante un intenso aroma de café recién hecho y el recuerdo de que la noche anterior, segundos antes de caer en las manos de Morfeo, había creído escuchar una lágrima golpear contra la almohada, y después otra, y otra. Un imperceptible sonido que yo, no sé porque razón, había escuchado, incluso fui capaz de captar su contenido, un contenido lleno de un amargo dolor que envolvía dulces e intensos sentimientos.

-Buenos días- dijeron todos al presenciarme en la cocina, todos menos Carlota, que pasó por mi lado y no me dirigió una palabra, algo que me dolió, incluso Iker aunque no con tanto entusiasmo lo había hecho, pero ella no.
-Vaya pillín, a si que con Myriam- lanzó Sandra compartiendo risas con Esther.
-¿Qué pasa?- pregunté haciéndome el tonto, me avergonzaba pensar que nos habían escuchado la noche anterior
-No disimules- atacó Esther- que nos lo ha contado Myriam
-¿Myriam os ha contado que ayer lo hicimos?- pregunté sorprendido por su descaro
-Ostias, anda que habéis tardado- rió a carcajadas Esther- Ella nos ha dicho que estáis juntos desde ayer, pero desde luego no perdéis el tiempo
-¿Juntos? ¿Como?
- Lo gracioso sería que fuerais pareja y no lo supieras- ironizó Sandra, mientras yo pronunciaba unas palabras que ni siquiera yo escuché- ¡No me digas que no lo sabías!- y comenzaron a reir todos y a verter las lágrimas que les producía
-Claro que lo sé, idiotas-mentí- lo que no pensaba que os lo contaría tan pronto.
Tras mi espalda Carlota retornaba a la cocina
-Felicidades- gritó sin dejar de mostrarme su desaprobación, se inclinó sobre mí y me susurro al odio- Quien avisa no es traidor- rápidamente se alzó y continuar hablando- Supongo que hoy recogerás tus cosas y te las llevaras al nidito de amor ¿no?
-No
-¿No? Preguntó amenazante y con un dolor en sus ojos que me descuadraron ya que no tenía conocimiento del motivo por el que actuaba de esa manera conmigo
-No -repetí temeroso- como quien dice, casi ni estamos juntos, además yo contigo estoy bien, y no tengo ningún inconveniente en seguir durmiendo contigo
-El problema es que el inconveniente lo tengo yo- la gente salió despavorida dejándonos la tensión del ambiente para nosotros dos- lo que hizo que lo permitiera-prosiguió- se ha esfumado, no tienes respeto por mí, y vienes con el cuerpo sudado y a saber de que más a mi cama, además la confianza que había, ya no está
-¿El problema es porque tienes un problema con Myriam?-
-¿Yo?- ironizó- Créeme, el problema lo tienes tú-Se volvió y antes de que diera solo un paso la agarré firmemente del brazo.

-No se si soy tonto o es que no me entero de nada- pronuncié, ella ni se giró- te pido perdón si te he hecho daño, pero no sé como lo he hecho, me gustaría explicarte lo de Myriam y…
-No me interesa- me interrumpió- solo te digo que descubras lo que hay detrás de la luz- y libero su brazo
-¿Qué?- y volví a sentir ese imperceptible sonido que emite una gota que emana de los ojos esta vez chocando contra el suelo
viernes 6 de marzo de 2009
Publicado por Leinad23 en 10:46 5 lectores opinan
Etiquetas: Plumas de fuego

